Los supremos 50


El 16 de enero pasado cumplí 50 años. Confieso que por mi cabeza de pronto ronda la idea de empezar a quitarme la edad. No tanto por vanidad, sino, más bien, por un tema profesional.

(Este texto se lee mejor si lo escuchas oyendo:)

Desde que sí era joven, he sido muy dado a tocar puertas, en búsqueda de oportunidades de trabajo y negocios, de maneras un tanto intrépidas, inusuales o distintas. Por ejemplo —y ya lo he contado antes—, hace doce años, cuando salí del banco donde trabajaba porque una traidora me dio una patada en el trasero y no sabía que iba a ser de mi vida, se me ocurrió averiguar el correo de Jorge Vergara y, sin más, le escribí para decirle que yo podía ayudarle con la crisis de comunicación que entonces atravesaba con sus Chivas.

Cabe mencionar que, si bien siempre me ha gustado el futbol, en aquellos días yo no sabía nada sobre instituciones deportivas ni de aspectos técnicos de la pelota. Le conté una historia muy sincera que sentí le resonaría y, para mi sorpresa, a los 15 minutos recibí respuesta suya: “Te espero el viernes a las 12:00 pm en mi oficina”.

Acto seguido, con la mirada clavada en el techo y absorto en el problema en que me había metido, traté de dilucidar qué diablos le ofrecería y procedí a comprar mi boleto de avión a Guadalajara. Un mes después empezó a circular en redes el spot que le propuse y le vendí (y que Koloffon Eureka coprodujo con mi amigo Juan Ibarra «Pitts»):

A mis 38 años me sentí astuto, pero hoy, a mis 50, no sé si me atrevería a cometer una locura así. Con la edad, la audacia corre el riesgo de ser confundida con el ridículo.

Quién tuviera eternamente la osadía y juventud de Marty Supreme para ir por la vida de intrépido y sin vergüenza alguna en búsqueda de lo inusitado. Recientemente la vi en el cine. Es una gran historia inspirada libremente en Marty Reisman, un forajido del deporte, un genio callejero que convirtió el tenis de mesa en territorio de riesgo, dinero y carácter.

—Ridículo sería que te quites los años —me dijo mi esposa mientras brindábamos por mi siguiente medio siglo de vida, que no creo ni quiero completar si no es en las mejores condiciones.
—Si me preguntan, voy a decir que son 49 —bromeé y chocamos las copas, resignado a que es ya la segunda parte, el segundo tiempo, aunque en el fondo me prometí no dejar de jugármela y apostar por estas jugadas que, a pesar de los años, nunca hay que confundir con fueras de juego.

Como dato curioso, ¿sabían ustedes que, después del futbol, el ping-pong es el deporte más practicado en el mundo?

Estoy en todas las redes como FJ Koloffon.

🏓 🏓 🏓

Los supremos 50 | Texto publicado el 29 de enero en el periódico El Universal | 🎵Se lee mejor si lo escuchas con «Forever Young» de Alphaville


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