La verán volver… en la Ciudad de la Furia


A mis 49 años, tengo —más que la esperanza— la fe de que todavía puedo dar un golpe maestro, uno de esos derechazos inesperados que, ante el asombro de todos, me lleve a la gloria en esta recia batalla de la existencia.

Este texto se lee mejor si escuchas:

Sin duda, la edad, el cansancio de tantos desvelos, las probabilidades y la estadísticas, juegan en mi contra, pero no me doy por muerto: en el fondo de mi alma, anhelo algo extraordinario y fuera de serie. Falta convencer a mi espíritu que se empeñe.

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Heridas

No me he resignado a tener una vida normal, aspiro a la hazaña, a la osadía, a lo distinto. Quizá por eso me identifico con Lupita González, quien espera con ansias que a finales de 2026 se cumpla por fin su octavo y último año de veto en el atletismo, para ir, en contra de todos los pronósticos, en busca de una proeza en la que no importa si nadie más que ella cree. 

Lupita González

En la cúspide de su carrera —tras ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, segundo lugar en el Campeonato Mundial de Atletismo de Londres 2017, y dos oros en las copas mundiales de Roma, Italia y Taicang, China—, Lupita arrojó en 2018 un resultado analítico adverso en una prueba antidopaje de laboratorio. 

Se decía que la sustancia encontrada había sido trembolona, un esteroide anabólico prohibido que, supuestamente, Lupita alegaba que había llegado a su organismo por consumo de carne contaminada. Sin embargo, en la charla que recién sostuvimos, ella asegura que todo eso es falso y que ni salió trembolona ni se justificó con lo de la carne. 

«Yo ni siquiera como carne. Fue más bien un problema con la prueba, pero, lamentablemente, los abogados que defendían mi caso, y que con mi pasaporte biológico debieron acreditar mi inocencia, actuaron incorrectamente y, lejos de ayudarme, me perjudicaron», explica.

Durante las averiguaciones, ella insistió en que nunca ingirió sustancia prohibida alguna, pero, la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) y posteriormente el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) mantuvieron la sanción de cuatro años, que luego duplicaron porque sus abogados alteraron evidencias en el proceso.

«De un día para el otro se fueron casi todos: patrocinadores, marcas, colegas, amigos. Se acercaban nada más para escuchar con morbo», me cuenta Lupita mordiéndose levemente los labios. «Quería gritarle al mundo que yo no había sido, que yo no había hecho nada. Deseaba despertar y que todos me creyeran. Ahí está la mejor evidencia para quien quiera verla, mi pasaporte biológico, donde consta mi historial, aunque no sirvió de nada. Pero llega un punto en que te cansas y dejas de tener ese sueño y aceptas que no puedes borrar nada; sólo aprender a vivir con ello».

Lupita era corredora de pista, pero después de una lesión, José Luis Peralta, su entrenador de la universidad, la puso a marchar y se dio cuenta de su talento. Se sentía ridícula con ese estilo característico de los andarines, pero hoy no piensa en otra cosa que en su regreso. 

Entrevista con la gran Lupita González

«No va a ser sencillo. Hay nuevas compañeras que lo hacen muy bien, como es el caso de Alegna González. Pero para eso he estado esperando tanto tiempo, para intentarlo. Voy a tener más cuidado y, sobre todo, voy a tener gente de más confianza que me apoye real, como la Marina, que nunca me abandonó. Y llegado el momento, pues vamos a ver cómo me encuentro, porque ahorita me he enfocado en mantenerme, pero habrá que volver a los ritmos y entrenamientos intensos para medirme», concluye con una sonrisa que no ha perdido, o que, a lo mejor, ya ha recuperado.

Lupita lleva siete años entrenando a la sombra, de momento para mantenerse, para no perder la base y estar lista el día que Esteban Santos, su actual coach, le dé la señal.

Él es otra de las personas que cree en ella —en su pasado, presente y futuro—, sabe que sí tiene posibilidades de volver y realizar la gesta, ese gran milagro que unos encuentran en la redención del deporte y, otros, en contar historias como la suya, historias que te quitan el aliento como si fueras a toda velocidad y cruzaras la meta primero.  

Que vuelva a la gloria

A pesar del desgaste de los años y las injusticias, a finales de 2026, cuando cumpla su veto, Lupita González, la máxima estrella de la marcha femenil que ha dado México, volverá a intentarlo de nuevo. 

Y la verán volver, en la Ciudad de la Furia.

  Estoy en todas las redes como F.J. Koloffon.

La verán volver… en la Ciudad de la Furia | Texto ampliado de mi columna quincenal en el periódico El Universal | Comparte a quien le pueda gustar

Columna en El Universal

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