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Hoy que estamos tan llenos de actividades y saturados de información y deberes, correr se ha convertido en uno de los pocos momentos y espacios donde, por lo menos yo, puedo volcar mis pensamientos en mis sueños.
Quien ponga atención en alguien que va corriendo por la calle —especialmente en los días de lluvia—, se dará cuenta de que estamos ahí, con la mirada al frente, dando zancadas, pero que a la vez estamos en otro sitio, persiguiendo sueños en nuestra mente y tantas otras cosas que deseamos.
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Correr es un camino a los sueños. Eso pensaba ayer lunes mientras trotaba en Ciudad Universitaria, al sur de la Ciudad de México, en el bonito enclave de la Universidad Nacional Autónoma de México, precisamente por donde este sábado pasó la famosa carrera nocturna de Nike: After Dark Tour.
Así de inspirado iba por la cuesta que se encuentra a un lado del pequeño —pero bonito— estadio de beisbol, cuando tuve que empezar a esquivar esas bolsitas de plástico de e-pura que suelen repartirnos a los corredores en las carreras. A la orilla de la calle me encontré también algunas cáscaras de plátano y restos de envoltorios de todo tipo de geles energéticos: GU, SIS, Dextro Energy, Maurten… el que se les ocurra.
“¿Pues qué pasó aquí?”, me pregunté y enseguida me acordé de todas las publicaciones que aparecieron en mi instagram la noche del sábado con motivo de la inspiradora y emotiva carrera, exclusiva para mujeres, de las famosas zapatillas e indumentaria deportiva de la palomita.
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Todo hasta ahí padrísimo, pero que todavía ayer lunes no se hubieran cerciorado de que no quedaban restos y desperdicios de la fiesta, me parece que, más que palomita, les amerita un gran tache a su imagen. Huellas de una marca que promueve correr como estilo de vida, pero que olvidó algo esencial: respetar el espacio donde se corre.
¡¿Pues dónde quedó la responsabilidad?!

Si las grandes marcas quieren adueñarse del circuito runner —como ellas le llaman—, que por lo menos verifiquen, después de sus eventos, que han dejado perfectamente limpias las rutas. Sobre todo en la majestuosa UNAM y en temporada de lluvias, pues su basura tapa coladeras y provoca encharcamientos. Y vaya que sabemos de esto en nuestra caótico y empantanada ciudad.
Ojalá que Leonardo Lomelí Vanegas, rector de La Máxima Casa de Estudios, le pida a la gente de Nike que se dé una vuelta por todo el circuito y recoja su tiradero. Just Do it!

Finalmente, aprovecho y hago también un llamado para que los responsables de la Alcaldía de Coyoacán, o quien corresponda, repare el puente que está sobre Av. de los Insurgentes (dirección hacia el sur) con serios daños, casi arriba del estadio de beisbol, antes de que parte de su estructura le caiga en la cabeza a algún corredor, a un coche o a quien sea.
Estoy en FB, Twitter, IG y LinkedIn como @FJKoloffon. Y trabajo en La Novelería y en Koloffon Eureka.
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